Lavó sus manos cuidadosamente
con agua y se las secó con papel, que luego arrojó al inodoro del baño, y jaló
la cadena. Se recogió el cabello y se miró al espejo: hizo una mueca, odiaba a
su nariz.
Salió del baño, pasó lentamente
por la cocina, tomó su bolso blanco, que había dejado sobre la mesa, y metió en
él un fajo de billetes. Se lo colgó, y abrió la puerta de calle con el codo, no
podía darse el lujo de andar dejando huellas de sus dedos por cualquier lado.
Así, comenzó a caminar por las
vertiginosas calles londinenses, dirigiéndose a su clase en la Escuela de Arte. Atrás
dejaba el cadáver envuelto en sangre de un hombre de mediana edad, con cinco
puñaladas en el tórax. Su tercer víctima. Y también dejaba una nueva
inscripción: “Money”.
Entró al aula apresuradamente,
se había retrasado. Justo el profesor tomaba asistencia y la nombró.
-¿Mélisande Leroux?
-Presente –respondió cerrando la
puerta.
Los pocos alumnos de la clase se
voltearon a verla. Para todos, aquella chica francesa, que hablaba con acento
casi chistoso, era demasiado hermosa. Alta, de tez blanquísima, cabello largo,
ondulado, azabache, y un par de enormes ojos del color de la esmeralda. Pero lo
que tenía de hermosa, lo tenía de misteriosa. Apenas hablaba, y sólo lo hacía
en casos donde no tenía mas remedio.
Se sentó detrás del lienzo preparado,
colgó su bolso y su chaqueta en el respaldo de la silla, y preparó las pinturas
y pinceles, mirando de reojo a sus compañeros: había pocas mujeres, que apenas
si la miraban. Sabía que no la querían. Los hombres, en cambio, vivían con los
ojos posados en ella. Sin embargo, no le interesaban. En realidad, le daba
igual lo que pensaran de ella, porque pensaran lo que pensaran, estarían
equivocados. Nadie sabía quién verdaderamente
era.
Dobb, el inspector de policía,
colgó el auricular del teléfono con bronca. Hacía un mes que sus empleados,
unos inútiles a juzgar por él, no podían dar con el encargado de que aparecieran
dos cadáveres, en distintos lugares de Londres, asesinados de diversas formas y
al parecer, sin ningún móvil que “justificara” la muerte. Ahora acababa de aparecer
otro, un hombre maduro, muerto a puñaladas en una vieja casa de los suburbios.
Prendió un cigarrillo y miró por
la ventana, hacia la calle. Dobb era el típico inspector de policía inglés, de
bigote, sombrero, paraguas y cigarrillo, que intentaba demostrar su jerarquía. Podría
decirse que era una imitación barata de Sherlock Holmes. Al igual que el
personaje de Joyce, Dobb demostraba una gran capacidad de deducción, aunque a
veces se equivocaba. Pero ahora, con esos tres crímenes, con un asesino serial
suelto por la ciudad, no podía deducir nada, porque no tenía idea de nada. No
le quedaría mas remedio que llamar a quienes eran la única relación que se podía
establecer entre un crimen y otro.
El teléfono sonó en la casa de
John Lennon. Estaba sentado en un sillón, a unos metros, y dejó que sonara.
Pero era demasiado insistente, así que, bufando de fastidio y maldiciendo que
su esposa o ninguna persona del servicio estuvieran, se incorporó y caminó
desganadamente hacia el aparato, y atendió.
-Hola.....
-Buenas tardes, soy Dobb,
inspector de policía.
-¿Qué hice ahora? –preguntó con
cierta diversión.
-Quiero hablarle sobre un tema
–respondió el policía, sin darle importancia a la pregunta –Creo que usted sabe
que hubo dos asesinatos hace unas semanas. Ahora hay otro.
-Bueno, siempre los
hay.....¿Esto es una entrevista para saber qué opino sobre eso?
-No, no. Lo que quiero decirle
es que en las escenas de los crímenes aparecieron letras o títulos de canciones
de ustedes.
Dobb escuchó como Lennon se
quedaba en silencio y luego soltaba un largo suspiro.
-Hable con nuestro manager –dijo
al fin.
-Verá, este es un asunto
delicado, y cuantas menos personas lo sepan, mejor.
-Pero yo no quiero que todo el
mundo se entere que un loco mata y escribe nuestras letras. Nos van a arruinar.
-No se preocupe, esa información
no se filtrará. Quisiera que hablemos personalmente. Necesito hablar con los
cuatro.
Mélisande dio una última pincelada
a su cuadro con cierto fastidio. Sus compañeros de clase no paraban de hablar.
Lo peor era que no hablaban de pintura o arte, sino de las triviales cosas que
habían hecho el fin de semana.
-Si yo hablara....-pensó para sí
misma, mirándolos desde el fondo del aula.
-Muy bien Mélisande –levantó la
vista y se encontró a su profesor, de pie a su lado, contemplando su trabajo
recién terminado –Me gusta mucho.
-Gracias –respondió tímidamente.
-Tengo una pregunta, es sólo una
inquietud, ¿por qué tanto uso del rojo?
-No lo sé. Será por la sangre
–contestó con cierta indiferencia.
Y quizás lo era, ya que su
“Corazón” –como había llamado al cuadro- era una explosión de rojo, un rojo
furioso y violento.
-Me gustaría que éste cuadro
estuviera en la próxima exposición de la Escuela –el profesor lo dijo lo suficientemente alto
como para que el resto del alumnado inadaptado que tenía lo escuchara. Todos se
quedaron en silencio, mirándolos.
-Me encantaría –respondió ella con
una leve sonrisa, mirando triunfal a sus compañeros. Otra vez, aquella extraña
chica se llevaba todos los elogios.
John y George se encontraban
sentados relajadamente en las sillas del despacho de Dobb, con los pies
apoyados sobre el escritorio. Ringo y Paul se entretenían jugando a los dardos
con un tablero que colgaba de la pared.
-¿Cuánto mas piensa tardar este
tipo? –preguntó George, un tanto molesto.
-Ya sabes, resolver crímenes
lleva tiempo –respondió John mientras abría unas carpetas y sobres.
Dobb había ideado un plan, que
sería perfecto si lo ponía en marcha como él quería. Entró y se paró en seco cuando
vio a los cuatro chicos, prácticamente adueñados de su despacho.
-Soy el inspector Dobb, un gusto
–dijo luego de recuperarse de la sorpresa, y dándole la mano a todos. Se sentó
detrás de su escritorio y John y George tuvieron la “amabilidad” de bajar los
pies. –Tomen asiento –les dijo a Ringo y Paul.
-No...aquí estamos bien
–respondió Ringo con una sonrisa, mientras se sentaba sobre un pequeño mueble
con puertas, lleno de papeles
-Sí, aquí es mejor –agregó Paul,
sentándose junto a Ringo y tirando un adorno al suelo –Upps.....perdón....
-Déjalo ahí –Dobb, de sólo
verlos, se dio cuenta que sería bastante difícil trabajar con “esos cuatro
melenudos”, como siempre había llamado a la banda que causaba estragos en su
país.
-¿Y para qué nos llamó? –dijo
George, desperezándose
-Verán.....ha habido crímenes.
Tres. No se sabe quién los pudo llevar a cabo, no hay motivos.....en el último,
según la hermana de la víctima, faltó dinero. Podría ser un asalto, pero se
relaciona con otros dos dónde, al parecer, el móvil no fue un robo.
-¿Y cuál es la relación? –preguntó
Paul haciendo un globo con su chicle.
-Que en todos aparecen
inscripciones, hechas con distintos elementos, que muestran letras de canciones
suyas.
-¿Y? Nosotros no instigamos a la
gente a que vaya asesinando por ahí –John se cruzó de brazos, ofendido.
-Lo sé. Pero el asesino escribe
sus letras; significa que le gustan.
-O todo lo contrario –dijo Paul
–Quizás nos odie y, haciendo eso, busca terminarnos.
-Ah si....eso podría ser....
Paul levantó una ceja y miró a
sus compañeros. En ese momento, todos pensaban lo mismo: Dobb parecía tener
pocas luces.....
-Tengo un plan –informó el
inspector –Ustedes podrían ser una especie de agentes secretos.
-¡Como James Bond! –exclamó
Ringo.
-Oh si...Bond, James Bond
–George imitó al personaje, causando la risa de sus amigos.
-Oigan, esto no es un juego –dijo Dobb, serio –Hay
crímenes y ustedes están implicados de forma indirecta.
-¡Ahora la culpa es nuestra!
–John cada vez parecía mas ofendido.
-Continuaré contándoles el plan.....
-¿Qué dicen las inscripciones?
-Gracias por
interrumpir.....¿cómo te llamabas?
-George.
-Ah si, George. Las
inscripciones son éstas –de un cajón sacó una gruesa carpeta de tapas amarillas.
La abrió y buscó un sobre, del que extrajo unas fotografías –Ésta es la
encontrada en el primer asesinato –mostró una fotografía, que decía simplemente
“Misery”, garabateado en un cuaderno –El cuaderno fue encontrado cerca de la víctima,
y el bolígrafo con el que se escribió jamás fue hallado. Tampoco hay huellas dactilares en
el cuaderno.
-I’ll tell you something, I think you’ll
understand –leyó Paul en una de las fotografías.
-Esa es del segundo asesinato –aclaró
Dobb –Está escrita con un trocito de ladrillo. Y ésta es la última –mostró
otra, donde “Money” aparecía escrito en la puerta de un baño, con tiza blanca.
Todos miraron las fotos, con
intriga.
-No le encontramos la relación a
las inscripciones con las víctimas, salvo en la última, dice “Money”, y al
parecer, le robaron dinero.
-¿Y cómo saben que es la misma
persona? Si matara por robar, le faltaría dinero a todos –dedujo Ringo.
-Eso es lo que tampoco sabemos,
si es la misma persona o no.
-O sea, que no saben nada.
-John.....-dijo Paul, mirando
significativamente a su amigo.
-¿Qué? Si sólo dije la
verdad....
-Oiga, nosotros no servimos para
investigar, lo nuestro es la música, y estamos muy ocupados, ¿no? –dijo George,
impaciente, con las manos en los bolsillos. Sus amigos asintieron y Paul abrió
la puerta.
-¡No, esperen! Necesitamos su
colaboración. No me dejaron terminar de contarles el plan.
-Ok, siga –respondieron casi con
resignación.
-Ustedes serán como un señuelo.
Trataremos que el asesino se acerque a ustedes.
-¿QUÉ? –exclamaron
escandalizados.
-Tranquilos, tranquilos,
contarán con la mejor seguridad. Aún hay que seguir investigando, pero
trataremos de que se acerque a ustedes, porque si ustedes le gustan, lo hará, y
si los odia, también.
-Esto no me gusta nada. –dijo
Ringo, negando con la cabeza.
-A mí tampoco –agregó George.
-Estamos ocupados, no tenemos
tiempo –Paul trató de disimular su preocupación.
-Por favor....-Dobb casi
suplicaba –son nuestra única ayuda, si no encontramos a este asesino, acabará
con todo Londres.
-¡Pero si sólo mató a tres!
-¿Le parece poco? –Dobb miró mal
a John, pero éste ni se inmutó.
-Usted miente. No teme que un
tipo mate a todos, lo que teme es que, si no lo encuentra, a usted lo despidan.
-Está bien, está bien, no lo niego.
También temo por mi puesto de trabajo. Pero por favor, ayúdennos. Ustedes son
el único nexo entre una muerte y otra. Por favor....
Los cuatro se miraron,
preocupados, y se encogieron de hombros.
-Está bien –dijeron al unísono,
poco convencidos.
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-
Hola!!! Cómo están? Acá volví con otra cosa nueva jaja. Les digo algo? Me estoy jugando una carta fuerte con esto, porque jamás en mi vida escribí un policial, aunque he leído muchísimos. Quizás les resulte aburrido, mas para las que no les gusta el género, pero bueno, ustedes júzguenlo. Como ven, la "hija" que acabo de parir (que raro sonó eso XD) es un poquito.....mala jajaja, así que no le tomen mucho cariño.
Aviso que el fic será corto, no sé de cuántos capitulos, pero aproximadamente como el anterior.
Desconozco la razón por la que lloro. Sólo sé que no tengo consuelo
y que, al parecer, mis lágrimas no tienen fin, ya que llevo dos horas llorando,
sentada en la cama. El motivo puede ser un revoltijo de cosas: por un
lado, me siento feliz, el hombre que amo
me ha besado, es lo que esperé durante mucho tiempo, lo que no me animé a hacer
yo. Pero por otro lado, me siento mal, aún no sé con seguridad si dejó a
Pattie, y no puedo sentirme bien sabiendo que soy algo así como “la otra”. No me gusta engañar a las
personas ni que las engañen, aparte, Pattie no me hizo ningún mal, sólo llegó antes
que yo y tiene al hombre del cual, desgraciadamente, me enamoré. También me
siento confundida ¿Qué pasaría si George sólo se dejó llevar por un impulso? Quizás
no siente nada por mí, se sentía mal por toda la situación que estaba viviendo
y reaccionó así. O quizás yo sólo sea un juguete para darle celos a Pattie, o
para olvidarla.
Todas esas preguntas e incertidumbres corren por mi cabeza
con la velocidad de un coche de Fórmula 1, y la única forma que encuentro para
desahogarme es ésta, llorar como condenada a muerte.
********************
Amanece. Me visto rápidamente, después de una noche de las
peores. Hecho un vistazo a mis cosas, controlando de no olvidarme de nada. Como
asistente, debo ser la primera en levantarme. Bajo para tomar el desayuno, en
aproximadamente una hora debo llamar a Brian y a los chicos, para que se alisten.
Me siento en una mesa, ordeno mi desayuno y me dispongo a
leer algunos diarios. En realidad, leo sin leer. En mi cabeza, termino de dar
forma a una decisión que tomé en la noche, y que creo que será la mas
conveniente: aceptaré al trabajo que me ofreció Ian. Si, dejaré a los chicos,
aunque me duela en el alma. Pero, seguir al lado de George terminará matandome,
y también, andar de gira con ellos no me permite escribir los guiones, por
falta de tiempo. Dos trabajos no puedo tener. Bueno....quizás, si hiciera el
esfuerzo, sí....pero no, no lo haré.
Tomo el desayuno y, esta vez, sí leo los diarios. Oigo pasos
cerca mío, seguramente es Brian que se levantó antes de que lo llame, pues la
mayoría de las veces hace eso. Sostengo uno de los diarios con las manos, casi
tapando todo mi frente, y escucho que Brian se sienta en mi mesa.
-Buenos días, Brian....
Pero no contesta. Bajo el diario y miro. No, no es Brian. Es
George.
-Bueno días, Jo....-dice algo cabizbajo.
-Bu...buenos días, George –respondo nerviosa.
No dice mas nada, y yo simulo que estoy perfectamente,
aunque su presencia me incomoda.
-Emm.....Jo...quería...quería hablarte por lo que pasó
anoche....
Bajo el diario y lo miro. No sé porqué, pero siento unas
repentinas ganas de llorar nuevamente. Me controlo, trato de parecer normal y
decido comunicarle mi decisión. Le daría la noticia primero a Brian, pero se la
daré a él.
-George, no te preocupes, dejaré de trabajar con ustedes.
-¿Eh? ¿Có...Cómo?
-Me ofrecieron un lugar en el canal. Mi trabajo con ustedes
terminará ni bien regresemos a Inglaterra –cierro el diario y me dispongo a
irme de allí.
-No Jo, no hagas eso, por favor –me detengo y él parece
desesperarse –El error fue mío, vos no tenés porqué irte.
Perfecto, acaba de reconocer que “fue un error”. Menos
motivos para quedarme.
-George, será lo mejor.
-No, dejame explicarte, yo...
-Creeme, será lo mejor para los dos –me pongo de pie y me
dirijo al ascensor.
*************************
-¡Al fin vamos al último lugar! –exclama John, con su bolso
de mano en alto, entrando al avión. El bolso se le cae y se desparraman un
montón de....cartas perfumadas jaja.
-¿Y esto? –Paul olfatea las cartas y ríe.
-¡Dame eso McCartney! –John se las arrebata
-¡Ay, “Para mi Amy”! Qué romántico este Johnny
-¡Callate Ringo enano maldito!
No puedo parar de reírme, todos molestan a John, que en
cuatro patas, busca por debajo de los asientos a algunas cartas perdidas.
-¡Neil estás pisando una! –grita como loco, mientras le pega
a Aspinall en una pierna. El fotógrafo que nos ha acompañado en toda la gira,
aprovecha para sacarle algunas fotos.
-Muero por ver esas fotos en el Daily Mail –digo con malicia
-¡No! ¡No haga eso! –John se lanza sobre el fotógrafo, que
está tan muerto de risa como nosotros.
Sigo riéndome hasta que George pasa caminando frente a mí, y
me clava su mirada. Giro mi cabeza hacia la ventanilla, no quiero parecer ofendida,
pero es que no puedo aguantar su mirada penetrante.
Como ya saben, la historia es igual en todos lados:
aterrizar, gritos, hordas de fans, gritos, correr, gritos, entrar al hotel por
puertas traseras, gritos. Gritos, gritos, y más gritos.
Brian sigue un poco histérico (será por los gritos), pero
por lo que veo se le ha pasado el enojo con Paul. Como llegamos de tarde, nos
reúne a todos para tomar el té, y comunica su decisión: Paul deberá casarse ni
bien regresemos. Para cualquiera esa noticia suena a condena a muerte, pero
Paul está de lo mas feliz. Lástima que no pueda asistir a la boda.....La idea
de tener que dejarlos me sigue, y me duele mucho, presiento que los extrañaré
horrores. Pensar que podría haber seguido si tan solo no hubiera sido tan tonta.....Pero
es que jamás me hubiera imaginado que me enamoraría, y mucho menos de un
beatle, y muchísimo menos, de un beatle con novia.
Quiero comunicarle mi decisión a Brian, pero temo. No por
mí, sino por él, tiene demasiadas preocupaciones, y si encima le caigo con esta
noticia, creo que le hará muy mal.
-¡JOOO! –grita John
-¿Qué te pasa, loco? –pregunto, y lo veo con el auricular
del teléfono en la mano.
-Es Amy, quiere charlar con vos.
-¡Hola Amy! –saludo ni bien me pongo al teléfono.
-¡Hola Jo! ¿Cómo va todo?
-Muy bien
-¿Cómo se porta John? Porque él me dice que bien, pero
sinceramente, no le creo jaja.
-Pelea con Brian, pero mas allá de eso, se porta bien.
-Ahora me quedo tranquila. ¿Ya sabés la noticia?
-¿Otra mas?
-Val tendrá un bebé.
-Si, si, lo sé.
-Ah. Pero hay otra noticia....bueno, seguro que también lo
sabés....George y Pattie terminaron.
-Emmm...sí, lo sé –digo disimulando un repentino nerviosismo.
-No les cuentes a los chicos, y menos a Brian, pero acá lo
saben todos, ya salió en las revistas, y las fans están como locas.
-Ohh...no....
-No tengo idea de cómo se filtró la información.
Después de hablar un rato mas con Amy, me despido de ella
pensando en el lío en el que está George. Tal vez tendría que avisarle, para
que se vaya preparando.....
****************************
Faltan dos horas para el concierto, los chicos están
afinando sus instrumentos y ensayando un
poco en una habitación del hotel que pidieron especialmente para tal fin.
Me asomo y los miro, se ven entretenidos. Brian se ha ido a
recostar un rato, ya que tiene un fuerte dolor de cabeza, y por suerte no nos
requiere nadie, así que, en cierto modo, éste es mi descanso.
Veo a George muy concentrado cambiándole las cuerdas a su
guitarra. He pensado un poco, y resolví decirle lo que está pasando, debe saber
que cuando regresemos, todos le caerán encima, preguntándole sobre su supuesta
separación. Sobre el otro tema, no quiero decir ni una palabra.
-George....¿podría hablar con vos?
-Claro –responde algo sorprendido, deja su guitarra y sale
de la habitación. Los demás creo que ni cuenta se han dado.
Una vez que sale al pasillo y cierra la puerta, voy a hablarle,
pero él me interrumpe
-¿Le dijiste a Brian?
-No, aún no.
-¡Por favor, no le digas!
-George no vine a hablar de eso –respondo con dureza –Te
aviso que toda Gran Bretaña sabe de que terminaste con....tu novia –casi escupo
las palabras.
-¿Cómo? –abre los ojos como platos –N....¡No puede ser!
-Me dijo Amy. No le digas a Brian porque enloquecerá. Sólo
te aviso para que estés preparado.
-Oh no....-se agarra la cabeza con las manos.
-Eso es todo, adiós. –doy media vuelta, pero el me toma de
un brazo y me gira
-Jo, no estés enojada conmigo.
-No estoy enojada.
-Pero pareciera que sí.
-No. Sólo trato de poner distancia, nada mas.
-¿Pero por qué? –parece desesperarse
-¿Por qué? Mirá, no sé como te manejás con tu vida, pero yo
soy distinta. Si te correspondí ese beso fue porque....-me detengo, y suspiro
-Nada, ya está, mejor me voy. –otra vez trato de irme, pero el me retiene.
-Yo sé cómo sos, por favor, perdoname.
-George, dejame en paz, creo que tenés otras cosas mas importantes
de las que ocuparte.
-Dejame que te explique...
-Muy bien –le clavo la mirada, así como me hace él a mi
–Explicame porqué me besaste.
-Fue porque......-suelta un suspiro -...fue un impulso,
creo.
-Es todo lo que quería saber. Ah, y te olvidaste de decir que
también fue un error. Ahora dejame ir, pero antes te digo algo: no es bueno
joderle la vida a las personas sólo porque tuviste un estúpido impulso
-Jo, vos estás enojada, lo sé.
-¡Vaya novedad! ¿Sabés
qué pasa? Pensaba que eras otra clase de persona –me siento enojada,
pero también dolida, y también me duele lo que estoy diciendo. No me entiendo,
siento una mezcla extraña de sensaciones totalmente opuestas entre sí.
-Está bien, fue un impulso –dice resignado. Dios, jamás lo
vi así, ni me imaginé que lo vería –Fue un impulso porque no me aguanté mas. Estoy
enamorado de vos.
Lo miro. Para mi perdición, parece sincero. Sin embargo, me
mantengo firme, auque ni sé porqué. Soñé que él me decía esto tantas veces....Y
cuando me lo dice, me mantengo en una posición dura.
-George, no es bueno que me digas esto cuando tenés novia...
-No tengo novia. Jo, dejé a Pattie por vos.
-Oh no....no me hagas sentir culpable ahora....-mi posición
se va aflojando, dejando paso a una sensación horrible, ahora simplemente tengo
ganas de llorar.
-No quiero que te sientas culpable, nadie tiene la culpa. Lo
hice porque me di cuenta que jamás podría estar con ella, viviríamos discutiendo,
nunca me entendería, y....el amor se acabó. Vos siempre fuiste todo lo contrario....
Dejo en libertad algunas lágrimas, ya ni me molesto en tragármelas.
-Perdoname no quise hacerte llorar...-me abraza.
-Estás perdonado, porque ni siquiera sé porqué lloro
-Todo esto es muy complicado....-siento que me acaricia el
pelo. Me aferro a él, no puedo resistirme mas, amo a este hombre.
Me separa un poco, me sonríe, y me da un beso en la frente.
Luego, se me queda viendo, secándome mis tontas lágrimas.
-Jo, te amo. Y sé que vos también. Lo sé desde hace mucho.
Sólo callo, aunque ya me calmé. Me abrazo a él, de alguna
forma me siento protegida.
-Cuando me di cuenta de lo que sentías, yo estaba muy confundido,
lo de Pattie ya no iba a ninguna parte, y creo que saber lo que te pasaba
conmigo de alguna forma....no sé, me sedujo.
-¿Sedujo? –me separé, algo ofendida –yo jamás intenté eso,
porque sabía con quién estabas, y no soy ninguna rompehogares que....-no puedo
seguir con mi discurso, George me calla con un dulce y largo beso, al que no
puedo negarme. Como en la noche anterior, me dejo hundir en ese beso, que me
lleve a cualquier parte. Pero, la razón llama, y me separo.
-Esto es imposible. Jamás podremos tener algo –digo con
determinación.
-¿Por qué? –pregunta con suavidad, aunque extrañado –Yo te
amo, vos me amás, no veo el impedimento.
-No sos una persona común, todo lo que hagas es público, la
prensa te matará, las fans me matarán a mí, y Brian nos matará a los dos.
-No me importa nada de eso. Por la prensa, bueno, podemos
esperar a que se calmen; con las fans, lo mismo; y Brian no tiene porqué
meterse. Ya habrás visto el poco caso que le hacemos –ríe –Jo, soy un chico
como cualquier otro, sólo que mas conocido.
-Pero...pero...
-Tranquila, no perderás tu trabajo –ya está confirmado,
además de todo lo que tiene, posee la mágica habilidad de leerme la mente.
Suspiro, no muy convencida.
-No quiero que te vayas, si seguís acá estaremos juntos,
cono ahora. Yo quiero estar con vos...-me abraza otra vez, y yo también lo
abrazo, con fuerza. Para qué negarlo, yo también quiero estar con él.
Esta vez lo beso yo, porque me he tranquilizado, y siento la
seguridad de que todo saldrá bien. Al fin y al cabo, es un chico como cualquier
otro, ¿no?
-¿Perdón? –interrumpimos nuestro beso, nos separamos asustados,
y miramos hacia donde proviene esa voz, que ambos conocemos demasiado bien. Y
que el nos habla es nada menos que John,
que nos mira con una cara graciosa, seguido de los otros dos.
-Ya era hora, Hari –dice Ringo, conteniendo la risa.
-Pero....¿pero que hacen acá? –George parece enojarse, y yo
trato de ocultar mi tremenda cara de vergüenza.
-Sólo nos preguntábamos porqué tardaban tanto. Ahora ya veo
porqué –John se ríe, Paul y Ringo también, y a nosotros no nos queda otro remedio
que reírnos con ellos. Qué genial, acabo de decir “nosotros”.
-Al fin Jo –dice Paul –Tanto dar consejos, y nunca los
ponías en práctica. Se te notaba demasiado.
-A los dos se les notaba –corrige John.
-¿Pero có...? –tratamos de decir
-Si, si, se les notaba, y mucho. La verdad, esto me pone muy
contento. Los felicito, par de tórtolos.
-Gracias John –digo, aún con toda la sangre en mis mejillas.
-Y no se preocupen, les guardaremos el secreto –Paul nos
guiña un ojo
-Gracias –responde George –no quiero que Brian se entere
todavía.
-¿De qué no me tengo que enterar? –cinco pares de ojos
asustados se posan en Brian, que está parado junto a la puerta de su habitación.
Lejos de atemorizarse, George me toma de la mano y camina
hacia él.
-Brian, Jo y yo estamos juntos.
-¿CÓMO? ¡Si estás con Pattie!
-Terminé todo con ella. Quiero a Jo, te guste o no. –dice
seriamente, con una determinación inusitada.
-¡Esto es lo único que me faltaba! –me mira extraño, no puedo deducir si es con
rabia, enojo, desprecio....
-No hagas tanto escándalo. Después de todo, ya conocés a Jo,
sabés de sobra como es.
-No , no lo sé, pensé que lo sabía, pero...¡Jo, me
traicionaste!
-Ey Brian ¡no me digas eso! –respondo enojada –George tiene
razón, sabés perfectamente como soy, y no te traicioné, las cosas se dieron
así.
Brian nos mira a los dos, y suspira. También mira a los
otros tres, que le dedican caras de reproche.
-Tenés razón....-dice mirándome. Creo que relajó su
expresión –Sos una buena chica, de eso no tengo dudas, y muy eficiente,
pero....
-Por favor no me despidas –suplico, ya sé la que se me va a
venir.
Brian suspira otra vez, y sonríe.
-Está bien, no te despediré. Pero eso sí, nada de
distracciones –dice levantando su dedo índice -¿Entendido?
-Entendido. –respondemos Georg y yo.
-Cuidense de la penda, por lo menos hasta que pueda arreglar
esto.
-Gracias –digo mirándolo -¿Sabés? Estuve a punto de decirte
que iba a dejar el trabajo, claro, antes de esto....-miro a George, que me sonríe
y aprieta mi mano
-¡Eso habría sido por
que esto! Aunque....¿estás segura que te gusta este? –lo miro, y me sonríe con
picardía –Hay que tener mal gusto....
Me río de su chiste, y George también, hasta que veo mi
reloj.
-¡Chicos! ¡Tienen que
apurarse!
Todos corren a alistarse, mientras llamo al chofer para que
prepare el auto en la puerta trasera del hotel.
Cuarenta y cinco minutos después ya están por dar el concierto,
en un teatro llenísimo.
-¿Me veo bien? –me pregunta George con una sonrisa.
-Siempre te ves bien, amor
-Je, esperaba que algún día me dijeras ”amor”. ¿Viste que
romántico soy?
-Si, si, muy romántico –digo casi en una carcajada –Ya
tienen que salir. Buena suerte, amor.
Lo veo mientas actúan, y me doy cuenta que, a pesar de que
lo he hecho muchas veces, esta vez los preparativos de último momento, las
corridas, las huídas, hasta mi agenda y los gritos de las fans tienen un “sabor” distinto, como si fuera
algo nuevo. Pensando en eso estoy cuando Brian, sonriendo orgulloso de sus
chicos, se queda a mi lado, tras bambalinas.
-Brian, ¿te puedo decir algo?
-Adelante –responde sin dejar de mirar hacia el escenario.
-No puedo creer que hayas aceptado lo mío con...
-Con George, si. –completa interrumpiéndome –No creas que lo
he aceptado del todo. Pero digamos que corrés con ventaja porque ya sé como
sos, como bien dijo tu.....novio. Y también sé que con Geraldine, Val y Amy, te
llevás muy bien, por lo tanto no habrá problemas de mujeres, cosa que con
Pattie, no estaba muy seguro, sé que no se llevaba bien, por lo menos con Val. Aparte, antes de
ver a George todo el día con cara de vinagre, prefiero verlo contento, aunque
sea con vos –ríe. -¿Así que estabas por irte?
-Si, me ofrecieron un trabajo en el canal donde escribo los
guiones.
-Si faltás, me volvería loco. Sos muy buena empleada.
-Gracias...
-Pensar que buscaba una chica que no fuera fan para que
justamente no pasara esto....
-La encontraste, pero pasó igual.
-Supongo que será porque estos chicos son...¿irresistibles?
-Puede ser –respondo riéndome, junto con él.
-En fin, qué le voy a
hacer.....-suspira resignado, pero con una gran sonrisa.
**********************
-Hay demasiada azúcar acá –dice
John. Y tiene razón: Paul habla por teléfono con Val, Ringo abraza a Gery, y
George y yo no nos despegamos.
-¿Envidia, Lennon? –pregunta
Ringo entre risas.
-Quiero a mi Amy –se cruza de
brazos, enojado como un niño pequeño.
-Tranquilo hombre, falta poco
para volver.
Paul deja el teléfono con una gran
sonrisa y John, desesperado, marca un número y espera impaciente, hasta que
grita un ¡¡¡AMYYYYY!!! que calculo que
habrá dejado sorda a la pobre chica.
-Jo, vení conmigo –Goerge me
toma de la mano y salimos de la habitación de Brian, sí, se la invadimos, aprovechando
su ausencia.
George me lleva a su habitación,
cierra la puerta con cuidado y me da un gran beso.
-Quiero preguntarte algo –me
dice al separarse.
-Lo que quieras.
-¿Qué harás con el trabajo que
te ofrecieron?
-Declinaré la oferta.
-Jo, no quiero que dejes todo. Te
gusta escribir, y sé que es lo que amás, acá comenzaste a trabajar porque te
habían despedido del diario.
-¿Y?
-Es que sé que esto no es lo que
realmente te gusta....No puedo decirte que te quedes acá, porque a vos te gusta
otra cosa, siento como que te estoy obligando....
-George, no te preocupes –le
acaricio una mejilla –Además....¿no te parece un poco pronto para empezar a habla de cosas serias? –digo con una
sonrisa pícara.
-Cuanto antes, mejor. Así no hay
ninguna duda entre nosotros.
-No te tenía tan precavido –río.
-Lo que voy a hacer es lo siguiente: continuaré con los guiones, me comprometí
a hacerlo y los terminaré, pero no aceptaré hacer ningún otro mas. No me sale,
no me gusta. Dejaré el canal en cuanto termine, o si no, presentaré mis
escritos, pero que los guiones los haga otro. O tal vez, intentaré nuevamente
que alguien publique algo mío....
-Eso estará asegurado. Con que
llame yo será suficien...
-No George. Las cosas quiero
lograrlas por mí misma –respondo con determinación. Sólo sonríe.
-Por eso me encantás. –me da un
beso rápido -. Pero igual....No me parece justo retenerte acá. Cuando te canses
de nosotros, o de correr detrás de Brian, te podés ir, no te sientas obligada.
-Aunque no puedas creerlo, esto
me gusta mucho. No sé, quizás descubrí una nueva vocación, la de asistente
jaja. Y si además se trata de pasar el mayor tiempo posible con vos, con mas
razón me quedo.
Otra vez George sonríe y, tomando
mi rostro con sus manos, me da un beso, de esos largos y dulces. Aún no me acostrumbro
a esto. Bueno, apenas hace un día que empezamos.....Aunque no quiero acostumbrarme
nunca, quiero sorprenderme siempre. Pero una nube de preocupación se cruza, y
él parece darse cuenta. Es increíble como me conoce.
-¿Qué pasa? –me pregunta, serio,
con mi rostro aún en sus manos.
-Es que...George, no puedo evitar
preocuparme. Pattie querrá matarme cuando se entere.
-Uff....¿era necesario
nombrarla? –dice con una sonrisita amarga –Tranquila, podemos, y según Brian,
debemos, mantener esto en secreto, por un tiempo.
-Pero
tarde o temprano se enterará, y pondrá el grito en le cielo cuando sepa que
yo.....Bueno, pensará que le he robado a su novio, y que lo intenté todo este
tiempo.
-Yo le explicaré
-Cuando una mujer está
despechada, no entiende explicaciones. Sinceramente, le tengo miedo.
-No te pongas mal –me abraza, y
me da un beso en el pelo –Lo importante es que estemos juntos, el resto de las
cosas se solucionan.
Si, puede ser. A veces pienso eso
de “El amor todo lo puede”, pero el hecho de haber sido siempre tan racional
hace que piense en las demás cosas que, por mas amor que haya, a uno lo
sobrepasan. Siento todo el amor del mundo por George, y siento en mi alma que a
él le pasa lo mismo, pero si a Pattie un día se le ocurre asesinarme, ningún
amor podrá frenarla. Y eso me asusta, no se sabe cómo pueden llegar a ser las personas. ¡Ya basta Jo! Viví el
amor a como dé lugar, no dejes que la razón te llame a cada rato.
Entonces, desobedeciendo las
órdenes de la razón, la preocupación y el miedo, le doy a George un beso, que parece
no tener fin. Pero lo tiene.
-Me encantó –me susurra.
-¿El beso?
-No. Bueno, el beso sí, por supuesto.
Pero mas me encantó que hayas dejado de preocuparte.
-¿Y cómo lo sabés?
-Tu beso me lo dijo.
Brian abre la puerta,
interrumpiendo todo. ¿Acaso no le enseñaron a golpear?
-Dije que nada de distracciones,
y resulta que están 10 minutos atrasados.
-Perdón –respondo roja de vergüenza
–Ahora preparo todo.
*******************
Mientras los chicos van hacia el
concierto, Geraldine y yo nos quedamos en el hotel. Nuestro deber es preparar
todas las valijas, para que mañana a primera hora partamos sin el mas mínimo
retraso.
-No entiendo como pueden ser tan
desordenados –ríe Gery -¡Apenas han estado dos días y mirá lo que es esto!
-Y eso que no has ido a la casa,
si no fuera por el pobre Henry, el mayordomo,
hace rato que no habría Beatles:
se los hubieran comido las ratas.
Ambas nos reímos, y continuamos
con nuestra labor. Ya estoy poniendo la documentación de cada uno en su equipaje
correspondiente, cuando Gery me dice:
-¿Es verdad que estás
con......George?
-Si, es verdad –respondo luego
de unos instantes, completamente sonrojada. Todavía no me hago a la idea de que
estoy con él.
-Pero...¿él no estaba con una
modelo?
-Si, pero la dejó –maldita sea,
una duda me asalta: ¿Qué tal si cuando regresamos, George olvida todo y vuelve
con Pattie? ¡Ay Jo, que tonta sos! Jamás haría algo así. Pero...¿y si Pattie lo
amenaza con armar un escándalo?
-Ey Jo, ¿estás bien?
-Si, si...
-Te quedaste callada, y muy
seria....¿segura que te sentís bien?
-Si, sólo me surgieron unas
dudas, no te preocupes, son tonterías mías.
-Tranquila, a mi también me
pasó, aunque la situación era distinta. Lo que asusta mas es que aunque parezcan
comunes y corrientes, no lo son, por lo menos para el resto del mundo....
-Si, puede ser...
-Era George de quién hablabas la otra vez, ¿no? Cuando dijiste que
tenías problemas sentimentales...
-Sí, era él –río apenas.
-Vamos, con el tiempo todas esas
dudas se desaparecen.
********************
-¡Jo, ¿es verdad lo que acaba de
decirme John?! –grita Amy del otro lado de la línea.
-Si, lo es –respondo entre risas
-¡Sabía que lo lograrías! –la
que habla, esta vez, es Val.
-Bueno Val, tampoco me gané una
medalla en una competencia jajaja
-Estaría bueno que “Consiga a
Harrison” sea deporte olímpico
-¡Amy! –Val la reta -¡Mirá lo que
decís! –no aguanto la risa, mas cuando escucho que ambas discuten
-No hay dudas de que ustedes son
Lennon y McCartney.
-Yo no soy Lennon –dice Amy, seria.
-Mucho no te falta, querida
-¿Eh? ¿Qué decís?
-Nada, sólo que John anda con
ganas de casarse –respondo haciéndome la desentendida.
-AAAAHHHH!!!
-Se desmayó –informa Val,
riéndose a mas no poder.
-No es para menos
-Jo, hablando enserio, estoy muy feliz de que estén juntos.
-Y yo también –se entromete Amy
–Pattie era impasable, tanto para nosotras como para George, demasiado tiempo
aguantó sus quejas. ¡No veo la hora de que lleguen!
*****************************
-¿Que hiciste qué, Lennon? –casi
grito, alarmada.
-Lo que escuchás. Y aceptó
encantada.
-¡Pero qué poco tacto!
El motivo de mi enojo con John
es el siguiente: acaba de pedirle matrimonio a Amy. Por teléfono.
-¿No podías esperar un día mas y decírselo cara a cara?
-No. –responde con una sonrisa
sarcástica –Vamos Jo, a mi Amy le importa que le diga las cosas, no COMO se las
diga.
-Pero para una mujer el algo muy
importante, no se lo podés decir por teléfono, como quien ordena le traigan una
pizza.
-A mi Amy no le importó. Aceptó,
y yo estoy muy feliz.
-Hay que ver como sos....
-Ya, dejalo amor –George me abraza
por detrás –Si sabemos que está loco como una cabra...
-¡AAAAHHHH! ¡John se va a casar!
–Ringo entra corriendo, con una botella de champagne en la mano, y casi se tira
sobre John.
-Al fin alguien se alegra. Este
es un amigo, no como OTROS –nos mira despectivamente a George y a mi, que no
hacemos mas que reírnos.
-Vamos John...no te enojes....Te
felicito –lo abrazo –Y mas vale que cuides a Amy
-Si, si, y vos mas vale que le
ayudes a elegir un lindo vestido.
-Te felicito, loco miope –George
también lo abraza.
-¿Hace falta recordarme que no
veo nada?
-Jaja sí, hace falta. Y otra
cosa: se nota que no podés hacer nada que no haga Paul
-¡Ey, qué buena idea! –Paul
entra alegre, con otra botella -¡Cásemonos el mismo día!
-Claro, y la mitad de la
población femenina del mundo se suicidará –digo –No soportarán “perder” a dos beatles,
y mas si es en el mismo día.
-Ay....no......-eso es lo último
que dice, porque cae desmayado.
**********************
Al día siguiente, estamos por
entrar al aeropuerto, listos para volver a casa. Aún reímos de Brian y su desmayo, él se enoja,
pero sé que también se ríe por las bromas de los demás. Aunque no es para menos.....la
gira casi lo ha vuelto loco. Bueno, a mí
también. Se cumplió mi presentimiento de que algo sucedería, ¡y vaya que
pasaron cosas!
Antes de entrar, pienso en lo
que dirá mi familia. ¿Cuál será la reacción de mis hermanas? Chelsea ya lo
sabía, y Sarah saltará por toda la casa, loca de alegría. Mi madre seguramente
llorará, pero....¿y mi padre? Con él era imposible predecir reacciones.
Confiemos en que saldrá todo bien.
-Brian podría...-comienzo a
decir, poniendo mi mejor cara de perrito mojado -....ir con...
-Si, si, podés viajar con
George. Vos, Geraldine también, viajá
con Ringo si querés –dice en un tono cansado, sentándose en su lugar –Total, ya
estamos regresando, y ya no quiero renegar mas con ustedes.
Geraldine y yo vamos muy contentas
a sentarnos con nuestros novios. Oh, todavía no asocio esa palabra a mí.
George me recibe con un beso.
-V a estar todo bien –me dice en
un tono tranquilizador. Ahora hay que volver, y enfrentarse a lo que se nos
venga encima.
Le sonrío, y me abraza.
-Mirá lo que tengo –abre su
bolso de mano y extrae un libro. Me lo muestra.
-¿Mujercitas? ¿Qué hace un tipo
como vos con ese libro? –río casi a carcajadas.
-Lo tengo desde hace un tiempo.....No
es que me interese mucho la historia de cuatro hermanas, mas bien me interesa la
de una, la tal ¿Josephine March? –sonríe pícaro.
-Si, si, digamos que soy yo.
Siempre fui demasiado parecida. Mi madre no pudo escoger un nombre mejor para
mí.
Me rodea con un brazo y me
acerca a él, mientras abre el libro en una página señalada y comienza a leer en
voz alta.
-Jo era muy alta, delgada, y morena, y tenía un aspecto desgarbado que
recordaba al de un potrillo, como si no supiese qué hacer con sus largos brazos
y piernas. Su boca reflejaba un carácter decidido, su nariz resultaba cómica y
sus ojos grises, perspicaces, no se perdían un solo detalle y lanzaban miradas,
unas veces fieras, otras divertidas, y en ocasiones....
-Meditabundas –completo casi riéndome –Me sé ese libro casi de memoria,
desde pequeña me lo leían, e incluso creo que aprendí a leer con él.
-Muy bien entonces, si te lo
sabés de memoria, seguro recordás ésta parte –busca una página, también
marcada, y lee –Como Jo no sabía abrir su
corazón, trataba a toda costa de frenar sus sentimientos y, al no conseguirlo,
vivía en un constante estado de inquietud. Temía que los demás se rieran de ella
si se enamoraba después de haber defendido con tanto denuedo su independencia –deja
de leer y me mira –Cuando leí ésta parte comprendí muchas cosas de vos.
-Bien por la autora. Pero de
todo eso me gusta mas el escrito de Jo “En el desván”.
-No llegué a esa parte –me dice
con una sonrisa.
-Que mal, entonces –río.
-Te amo Jo –se acerca mas y
me besa, dulce y sin prisa.
-Te amo George –respondo cuando nos
separamos.
Me recuesta en su pecho, listo
para dormir durante todo el viaje de regreso a casa. Yo no duermo, sólo pienso,
pero no como antes, preocupada, sino con una sonrisa pintada en los labios.
George me transmite seguridad, si estoy con él, nada podrá salir mal. Y también
me sonrío porque creo que la vida me ha contado un chiste: Josephine March, tan
parecida a un personaje de novela, que como él, vivía a trasmano del resto de
las mujeres, con ansias de escribir, de ser libre y de estar sola, termina
siendo la asistente de una banda que apenas conoce, y de la nada, se fija, ama,
y llora por alguien, cuando pensaba que el amor era una molestia y que no merecía su interés. Y está lista para
enfrentar a todos y decirles que por primera vez, siente amor en su corazón.
Pensando en eso miro a George, se
ve tan dulce ...Le acaricio una mejilla, ya se ha dormido. Aún no puedo creer
que este sueño sea mío, que pueda estar con quien tanto amo y que parecía tan
lejano. Me abrazo mas a él, siento su calor y su perfume. Sigo sonriendo, me
siento increíblemente feliz. Y con esa sonrisa y esa felicidad, me quedo dormida.
FIN
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Ya se habrán dado cuenta que mis finales son siempre HORRIBLES. De verdad, no me gustan, voy a tener que ir a un taller literario para que me enseñen a hacer finales XD A veces me desanimo un poco, pero eso no hace que me falten ganas de escribir :)
Bueno, hasta aquí Jo, o Josephine. No sé si les pasa a las que escriben que terminan queriendo tanto a sus personajes que los ven como a sus hijos. A mi me pasa eso, ahora me despido de mi Jo, vendrán otras mas, pero nunca como ella, todas serán distintas.
Gracias a todas las que leyeron esto, fueron todas muy buenas :)
Y ahora llegó el momento de la encuesta jajaja. En unos días, o semanas, comenzaré otro fic. Tengo uno preparado, pero ahora se me cruzaron otras ideas. La pregunta es la siguiente: quieren que el próximo sea de comedia (una comedia media rara, eso sí) o que sea de drama? Pero ojo, el de drama va a ser heavy, no apto personas impresionables jaja. Bueno, ahí me contestan.
Ah, otra cosa, el video que puse ahí es con el tema que le dio nombre a esta cosa jaja pero las escenas son de una pelicula que a mí no me gustó mucho XD
Bueno, me despido de todas, besos y saludos, que estén bien! Se las quiere!
Este ya es mi tercer viaje en avión, y puedo decir que ya me
acostumbré. Le perdí el miedo al pájaro de metal, y hasta camino por los
pasillos y me he metido en la cabina del piloto. Eso sí, Brian no me quita el
ojo de encima, y se sienta a mi lado, lo mismo sigue haciendo con Gery.
Hablando de Gery, ésta chica es lo mejor que le pudo haber pasado a Ringo, y
espero ansiosa el momento en que se encuentre con Val, Amy y....no, con Pattie
no. No tengo porqué nombrarla. Desde que presencié la discusión de George con
ella, lo veo apocado, nada que ver a como es siempre. Le he preguntado varias veces
qué le ocurría, pero me contestó con evasivas. Entonces, eso hace que Pattie me
caiga mal, no tolero que hagan sufrir a quien quiero tanto.
Paul no parece ir en avión, parece ir en una nubecita. Su
rostro está lleno de felicidad, pero también ansiedad. Me hace señas con la
mano y me acerco.
-Vení Jo, sentate –señala el asiento a su lado.
-¿Qué sucede? –pregunto sonriendo y sentándome
-Hoy es el día. Ni bien llegue a un lugar con teléfono,
llamo a Val.
-Tenés razón, dijo que los resultados estarían en cinco
días.
-De esto, ni una palabra a nadie, es un secreto entre
vos, yo, y Val, por supuesto.
-Pero, ¿no le contaste ni a John?
-Ni loco, a él se le escapan todos los secretos.
La voz del piloto pide que volvamos a nuestros lugares, ya
que estamos llegando a destino.
Y cuando llegamos, lo de siempre. Ya me acostumbré a los
aviones, pero no a la histeria que significa llegar a un lugar, permanecer, e
irse. Sinceramente, admiro a los chicos por soportar todo esto, durante tanto
tiempo.
*********************
Ya en el hotel, me encuentro tomando un café rápido con
Brian, mientras armamos la agenda del día.
-Y después de la conferencia, el almuerzo con los
empresarios. A las 16, la nota con el canal; a las 18, el concierto; después, la cena con...
-Brian, ¿no es mucho?
-¿Cómo? –pregunta extrañado.
-Que....no sé.....me parecen muchas cosas en un día,
prácticamente recién llegamos y.....
-Pero vos no irás a todos lados, al concierto y a la cena
podés faltar....
-No lo digo por mí, lo digo por los chicos.
-Ellos están acostumbrados.
-Puede que estén acostumbrados, pero los veo cansados.
-Jo, el manager soy yo. Vos sos la asistente. Punto.
Lo miro ofendida, no hace falta que me recuerde su
autoridad.
-Eso lo sé. Pero...
-Jo, fin de la conversación. –guarda su bolígrafo en el bolsillo
de su camisa y se pone de pie, dirigiéndose al ascensor, y dejándome plantada.
Apoyo mi cabeza en mi mano y bufo de fastidio. Pienso que
Brian es un buen tipo, pero a veces se pasa de explotador. Le doy un sorbo a mi
café y hago una mueca, porque ya se enfrió. Cierro la agenda y miro el reloj,
apenas son las 9.30 hs., faltan dos horas para la conferencia, y por ahora no
me necesitan. Guardo las cosas en mi bolso y salgo del hotel. Ha llegado el
momento de hacer compras.
********************
Me paseo por la ciudad, cargada de bolsas con regalos, y
sintiéndome una diva, cuando me doy cuenta de la hora: ¡es tardísimo, y estoy
lejos! Tomo un taxi y entro corriendo al hotel, rogando que Brian no me vea.
En mi habitación, acomodo los regalos dentro de la valija,
con cuidado, cuando escucho golpes en la puerta. Suspiro fastidiada,
seguramente es Brian, apurándome, o quizás viene a reprenderme por haberme ido
sin avisarle. Como no tengo remedio, simplemente contesto con un cansado
“Pase”.
Pero para mi sorpresa, en vez de ver la cara de vinagre de
Brian, veo al sol personificado en Paul.
-Jo...-dice apenas, porque no puede mover la boca por la
enorme sonrisa que lleva.
-Paul....¿la...la llamaste?
No me contesta, sólo me abraza fuerte fuerte. No hace falta
ser muy vivo para saber qué pasó.
-Jo....-dice separándose –Jo...Val...
-Si, ¿qué pasa con Val? –pregunto casi saltando de la
emoción.
-¡Voy a ser papá! –otra vez me abraza. Pese a que en cierto
modo esperaba esto, no puedo creerlo.
-¡Paulie te felicito! ¡Serás el mejor!
-Gracias....-se separa y se seca unas lágrimas -¿Vos creés
que seré bueno?
-¡Claro que si!
-Ay....me muero por estar con ella....¡y sin embargo estoy
acá, terriblemente lejos!
-Tranquilo, tendrás toda la vida.
-Si...tenés razón....-responde con una sonrisa soñadora
–Bueno, creo que tenemos que irnos, ¿vamos?
*************************
La conferencia de prensa transcurre un poco aburrida, y contrariamente
a lo que sucede otras veces, Paul casi no habla, sólo se la pasa sonriendo.
Evidentemente su cabeza está en otro lugar, un lugar mucho mas hermoso y dulce
que este.
El almuerzo pasa casi igual, salvo que hay comida, y rica.
Pero estoy metida ente un montón de tipos que hablan de negocios, no entiendo
nada y tampoco me interesa; aparte, si antes estaba un poco ofendida con Brian,
ahora lo estoy del todo, porque ha dejado prácticamente encerrada a Geraldine
en el hotel, so pretexto de que la gente no debe enterarse de golpe y porrazo
que Ringo tiene novia.
Miro hacia la mesa donde comen los chicos. Paul sigue con su
imborrable sonrisa, John parece dormido, a Ringo se lo ve enojado, y
George....George sigue como siempre.
El almuerzo termina y corremos hacia un canal donde les
harán una nota. Todos se ven cansados, pero John mucho mas. De pronto, antes de
que comienze la nota, se me acerca.
-Ey Jo, por favor, buscá una farmacia y comprame esto –me da
un papelito.
-¿Qué es? –pregunto luego de leer el nombre incompresible de
un medicamento.
-Vos comprá eso, después te digo. Y andá rápido.
Se aleja, y miro a todos lados. Todos miran a los chicos,
así que aprovecho para buscar la salida.
Ya en la calle, busco desesperadamente una farmacia.
Afortunadamente encuentro una apenas a media cuadra.
-Buenas tardes, busco esto –le extiendo el papelito a la
farmacéutica, que lo lee y me mira.
-¿Son para usted?
-No, para un amigo.
-No puedo expenderle si no trae la receta médica.
Oh no, Lennon. ¿Por qué no me diste la receta? Tendré que
inventar algo.
-Ehh....la olvidé, y es urgente....
-Lo lamento, pero sin receta no puedo darle nada.
-Pero...Mire, si quiere le pago el doble de lo que vale.
La mujer sonríe, y niega con la cabeza.
-Le he dicho que no puedo.
-¿Y si le digo que ese medicamento es para John Lennon?
Larga una carcajada, y vuelve a mirarme, aún riéndose.
-Es la excusa mas original que escuché.
-Pues no es ninguna excusa –apoyo mi bolso sobre el
mostrador, y saco mi credencial de asistente -¿Ahora me cree? –digo poniéndole
la credencial casi pegada a los ojos.
-Ohhh....oh......¿de verdad....?
-Si. Me manda John por este remedio. ¿Me lo va a dar?
Se da vuelta, casi corre hasta un estante, toma una cajita y
me la da.
-¿Cuánto es? –digo abriendo mi billetera.
-Dígale que nada. Aunque....-me saca la cajita de las manos
y garabatea en ella un número de teléfono y un nombre: “Mariana”. Será
zorra....
Salgo de allí casi corriendo, y cuando llego al canal aún no
han terminado. Cuando lo hacen, John se me acerca.
-¡Sos una genia! –me arrebata la caja y lo sigo, mientras
veo como se toma una de las pastillas de la cajita –Decime cuánto te debo.
-Nada, no me las cobraron. Parece que quiere otro tipo de
paga –le señalo el número escrito.
-Pues se perdió en vano el dinero de las pastillas –dice
riéndose.
-¿Para qué tomás eso?
-No doy mas. Y estas pastillas te levantan. Cuando necesites,
pedímelas, pero ojo, hay que ser cuidadoso con ellas.
Se va tras Paul, y me quedo pensativa, guardando la caja de pastillas
en el bolso.
Volvemos al hotel, tienen que cambiarse para el concierto.
Decido que no voy a ir, me quedaré con Geraldine haciéndole compañía, y la
invito a mi habitación. Estamos a punto de abrir una bolsa gigante de papas
fritas cuando recuerdo que en mi bolso tengo las pastillas de John. Decido
llevárselas porque todavía no se han ido.
-¡John! –digo golpeando la puerta de la habitación en la que
se aloja.
Pero allí no está, así que me dirijo a la de Paul, que tiene
la puerta entreabierta. Me asomo y veo a los cuatro, con una tremenda cara de
preocupación.
-John....tus....-le alcanzo la caja, que agarra como si
fuera un robot –Chicos.....¿pasó algo?
-Paul va tener un bebé. Bueno, el no, obvio, la novia. –dice
John.
-Y...¿y no se alegran? –pregunto mirando sus caras,
inclusive miro a Paul, que no tiene ni señales de la alegría que llevaba hasta
hace apenas un rato.
-Ya se alegraron –contesta- Pero acabamos de caer en la
realidad. Brian me va a matar.
-Paul, por mas que hagan cualquier cosa, Brian no puede hacerles
nada, son parte de su gallina de los huevos de oro –digo enojándome, me da
bronca que no puedan disfrutar tranquilos de su felicidad.
-Hará un escándalo, y la gente también, porque Paul no está
casado –dice Ringo.
-Vamos, no es el único hombre del mundo que tiene un hijo
sin estar casado.
-Igual....
-Tranquilos, si quieren los ayudo.
-Jo, vos siempre tan buena.
-No me digas eso, John. A ver, lo mejor será decirle la
verdad, y lo antes posible.
-¡Hoy no, por favor! –ruega Paul.
-Está bien, hoy no. Pero mañana sin falta.
-Mañana después del concierto.
-No Paul –interviene George –mejor antes, así después se le
va el enojo si el concierto es exitoso.
-No, no. Después. Es capaz de decirme cualquier cosa y me
voy a poner mal durante la actuación.
-Está bien, ustedes deciden. Cualquier cosa me avisan. Y
ahora, apúrense que se hace tarde.
***********************
Me acomodo, un poco fastidiada porque alguien me molesta,
pero me siguen sacudiendo. Abro los ojos y me topo con la cara de Ringo.
-¿RINGO? ¿Qué rayos...?
-Ey, tranquila –ríe –Vine a buscar a mi novia
Lo miro extrañada, y me giro as mi derecha: Gery duerme
plácidamente a mi lado. Ambas nos dormimos en el sofá de la habitación, mientras
mirábamos TV.
-Ahh.....pues....despertala –digo aún media dormida.
Ringo le habla dulcemente hasta que la chica se despierta,
tan desorientada como yo.
-¿Qué hora es? –pregunta
-Las 2 de la mañana.
-¿Tan tarde? –me parece haber dormido apenas unos minutos.
-Si, recién llegamos de la odiosa cena.
Escuchamos una discusión en el pasillo y Ringo revolea sus
azules ojos, y suspiro con fastidio.
-Ya están otra vez....
-¿Quiénes son? –me pongo de pie y entreabro la puerta -¿Ya ahora
porqué pelean? –digo después de ver que los protagonistas son John y Brian.
¿Quiénes otros van a estar haciendo lío en un pasillo de hotel a las 2 de la
mañana?
-John quiere llamar a Amy –contesta Ringo, y después,
dirigiéndose a su novia -¿Vamos? Me caigo del sueño.
-Claro –Gery junta sus cosas y se despide de mí con un beso
–¡Gracias por todo, Joicita!
Río por mi sobrenombre, y Ringo se me acerca.
-Si querés, te cuento una nueva.
-¿Y ahora qué mas pasó?
-George dejó a Pattie –me guiña un ojo y se va, dejándome
petrificada. ¿Por qué ese guiño? ¿Él está enterado de algo? Lo peor es que no
sé si alegrarme o no por la “nueva” que me ha dado.
*************************
Este día ha sido menos cansador que ayer. Por lo menos no
corrimos por tantos lugares. El concierto será a las 9 de la noche, después una
cena, y a dormir. Mañana a primera hora nos vamos a la última escala de la
gira.
-Que suerte que falta poco para volver –dice John en al
auto, mientras nos dirigimos al teatro donde actuarán.
-Extrañás a Amy, ¿no? –le pregunto con suavidad.
-Uff.....no te das una idea de cuánto. Me quiero casar.
-¿QUÉ? –Brian, sobresaltado, mira hacia el asiento trasero.
-Lo que escuchaste, algún día me casaré.
Paul patea suavemente una pierna de John, dándole a entender
de que no enoje a Brian y le complique las cosas a él.
-Ehh...-me aclaro la garganta y hablo, para quitar tensión
-¿Qué planes hay para cuando regresemos?
-Hay que empezar con el nuevo disco –contesta Brian, y me
doy cuenta que mi táctica no funcionó, ya que fue cortante con su respuesta.
Llegamos y entramos, como siempre, por una puerta trasera. Los
chicos corren a los camarines para cambiarse. Me quedo anotando una serie de
cosas que Brian me dijo, y pido el ya clásico “whiskey y cola”, a uno de los
empleados. Al rato llega con las cosas y me dirijo a los camarines, pero en vez
del revuelo habitual, me encuentro con una tremenda discusión. Por un instante
pienso que será, nuevamente, ente John y Brian. Pero no. Es entre Paul y Brian,
y esto me hace pensar sólo una cosa: Paul le ha dicho. Pero ya es imposible
entender porqué pelean, los cinco están enfrascados en los gritos y no se
entiende nada.
-Vení Jo –George me toma suavemente del brazo, pues me he
quedado estática mirando el alboroto. Reacciono y dejo las cosas sobre una
mesa, y me dejo llevar por él, que me saca afuera y cierra la puerta tras de sí.
Sólo suspira y se pasa la mano por la frente, apoyado en la pared.
-Jo, perdón por esto....creo que nunca nos gritamos tanto.
-No...no importa –realmente me había impresionado el nivel
de discusión que estaban teniendo. Quiero preguntarle el motivo, pero me
contengo.
-Paul le dijo –al parecer, me leyó el pensamiento.
-Oh.....pero....
-Si, se lo iba a
decir después –otra vez leyéndome la mente
-¿Y entonces por qué...?
-Comenzaron a discutir por no sé qué pavada con John; Paul
se metió, Brian se la agarró con él, y él se enojó y terminó largándole todo el
rollo –se queda en silencio por unos instantes, hasta que suspira –Estoy cansado
de todo esto....
-¿Cómo que cansado?
-Si, todo esto de correr de acá para allá, de cuidarse de lo
que piensen los demás, de tratar que Brian no se enoje.....Yo sólo quería hacer
música....
-Te entiendo –digo con voz tranquilizadora, mientras le
pongo una mano en el hombro –A veces, no todo es color de rosa, y las cosas que
nos gustan la mayoría de las veces traen cosas que NO nos gustan.
-Si....Encima Pa....-se interrumpe.
-¿Eh?
-Nada, no dije nada.
Me quedo con las ganas de saber qué iba a decir sobre
Pattie, porque fue claro que casi la nombra.
-Vamos George, tranquilo –digo al fin –a ver, mirame.
Me mira con esos ojos que me traspasan, simplemente le sonrío
y me acerco.
-Estás un poco despeinado –le acomodo el pelo –Mmm....las
solapas del traje no se ven bien....-le “plancho” las solapas con las manos –Perfecto,
ahora sí, sólo falta que cambies la cara, y matarás a mil chicas –sonrío, mas
que nada ante mi ocurrencia, y también a mi repentina seguridad en mí misma. Lo
que hice lo habría hecho con cualquiera de los chicos, menos con el, me era
imposible. Pero mi subconsciente me ha engañado, quizás porque está contento de
que George dejó a Pattie, y me impulsó a tomar confianza.
George sólo sonríe, musita un pequeño “Gracias”, y se apoya
nuevamente en la pared, junto a mí. Nos quedamos en silencio, mirando a los
empleados del teatro que terminan de acomodar instrumentos y cables, y escuchando
la todavía candente discusión que hay del otro lado de la pared.
Y así, sin darme tiempo siquiera a mirarlo, siento como
George se me acerca rápidamente y.....me besa. Desconozco si esto es una trampa
de mi imaginación, o sólo un sueño, pero el sabor de sus labios en los míos, el
calor de sus manos en mi rostro, me dicen que no, que es la pura realidad, una
realidad que me cuesta creer. Sólo cierro los ojos y me dejo llevar, hundirme
con él en ese beso. Siento que se separa, y abro los ojos, me mira con una
dulzura que jamás le vi.
-Jo....yo....
Pero se abre la puerta y salen todos.
-Ya es la hora –anuncia Brian con una de las peores caras
que le he visto.
-Perdón –me dice George rápidamente, y corre tras ellos.
Sólo me quedo apoyada en la misma pared, apretando la agenda
contra mí. Escucho como el locutor anuncia la aparición de la banda y el griterío.
Los chicos comienzan con la primer canción, y yo, tras bambalinas, los miro. Mejor
dicho, lo miro. A él, sólo a él. Sin saber la razón, se me cae una lágrima.
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Anteúltimo capitulo!!!! Y no por eso ya no va a pasar mas nada, no, no jeje.
Como les va? Yo escuchando cumbia XD Si, aunque sea increíble jajaj, y quejándome de mi dolor de espalda :(