lunes, 21 de mayo de 2012

ASHEs (one shot)


Dio vuelta la página de aquella revista, para continuar leyendo la nota. Durante aproximadamente media hora había contemplado la foto de página completa, que la mostraba sonriente, muy joven a pesar del paso de tantos años....¿cuántos eran? Mas de 40....Sin embargo, al verla en esa revista, parecía que sólo habían pasado unos pocos meses desde que no la veía. Siguió leyendo, pero ya no pudo concentrase en el resto de la nota. Nunca mas había vuelto a hablar con ella, ni siquiera volvió a cruzársela, sólo algunas veces en televisión, pero se había apresurado a cambiar de canal, o en otras revistas, de las que se deshizo rápidamente. Todo había terminado con la misma rapidez con la que había empezado, se había esfumado en medio del escándalo. La pareja fue como un barco que no pudo resistir las zozobras que le planteaban la beatlemanía, los viajes, las drogas, y las interminables amantes. Reconocía que la culpa, en gran parte, fue de él, pero ella nunca pudo, o nunca quiso, adaptarse a sus vertiginosos cambios, ni siquiera lo intentó. Sabía que lo tenía completamente a sus pies y por eso nunca dejó su estilo de vida.
La había querido muchísimo, se había enamorado por primera vez con ella, le había dedicado muchas canciones, pero no se arrepentía de que todo se hubiera terminado: gracias a eso, tiempo después, supo lo que era la verdadera felicidad y el verdadero amor, y pudo disfrutar de eso por muchos años.
Pero ahora estaba solo. Y verla de vuelta le había movido algo en su interior. “Sensaciones del pasado”, se dijo. Pero a veces, no todo lo pasado está pisado. Eso había sucedido, era parte de su vida, ¿por qué olvidarlo, negar que había existido?
Miró el reloj, ya eran las 1 de la madrugada, hora de irse a dormir. Pese a que siempre le costaba relativamente poco conciliar el sueño, esa noche tardó mucho. Pero no lo vio como un insomnio molesto. Simplemente no se dio cuenta que las horas pasaban mientras se dedicaba a recordar cosas, cosas que creía enterradas, olvidadas completamente, y que en la penumbra de esa noche afloraron nítidas, intactas.
Habían vivido muchas cosas  juntos. Cosas buenas y de las otras, pero muchas. Quizás demasiadas como para que tuvieran el final que tuvieron. Era necesaria una segunda parte, aunque se diga que las segundas partes son malas. Pero...no, se estaba haciendo ilusiones antes de tiempo, estaba imaginando todo un reinicio que seguramente no se produciría porque ella, con toda la razón del mundo, lo mandaría al demonio. Así que sacudió su cabeza y apretó fuerte los párpados, para que el sueño viniera rápido, como si eso fuera a sacarle de encima los fantasmas nocturnos que lo acechaban. Pero a la mañana siguiente comprobó que no, los recuerdos estaban ahí, esperando a que despertara. Y cuando lo hizo decidió tomarlos, hacerlos suyos otra vez y dejar de lado la inseguridad sobre la respuesta de ella.
Se levantó y comprobó, para su satisfacción, que su nieto había dejado su netbook en la cocina. Se apoderó de ella y buscó por la web. Tenía que haber algo, alguna página de fanmail que le diera aunque sea un mínimo dato. Primero, el navegador le ofreció información que no le servía, y después, fotos. Vaya que era bonita, el trascurso de la vida había borroneado un poco lo que recordaba de su imagen. Al fin encontró lo que buscaba, lo garabateó en un trozo de papel, y dejó la netbook como si nada hubiera pasado. Listo, ahora lo tenía, era algo mínimo, pero era una pequeña luz de esperanza que le hacía imaginar su vida rehecha, aunque era conciente de que todo no seria como antes. Pero, al fin y al cabo, se habían amado mucho y eso tenía que servir, confiaba en el refrán de “Donde hubo fuego, CENIZAS quedan”.
Pensando en esas palabras antiguas y anónimas, tomó el teléfono y marcó copiando el número que había apuntado en el papel. Tres tonos de llamada que se le hicieron interminables trataron de desanimarlo, pero no lo consiguieron. Al fin el ruido del teléfono descolgándose cortó esos tonos y una voz femenina, que para su sorpresa reconoció al instante, saludó.
Y él, tomando aire y jugándose quizás su última carta, también saludó:
-Hola Jane.





****************
Mas de una fan de Paul que odia a Jane me va a matar, pero a mi Jane me gusta, aparte se me ocurrió hacer esto en clase de inglés, cuando la profe dijo que "ashes" es cenizas, y yo ahí relacioné: Ashes es parecido a Asher, y entonces....tachán! un one shot!
perdonen mi locura XD

martes, 1 de mayo de 2012

Por ese Palpitar. Capitulo 4


Di la decimosexta vuelta en la cama. No podía dormir. Tenía calor, frío, hambre, sed, etc, etc, un montón de cosas juntas, y no me decidía a calmar ninguna. Porque sabía que esas cosas eran resultado de otra: no poder dormir. Pero....no podia dormir porque me pasaba eso, y también no podia dormir y por eso me pasaba eso. Ya, no traten de entenderme, soy así. El tema es que la causa principal de todo este enredo tiene nombre, segundo nombre, y apellido: George Harold Harrison.
Oh si. Yo, que no tenia ni el mas mínimo interés en nadie ni quería tenerlo, me estaba enamorando de un beatle. Porque, ya ven, soy complicada. ¿Por qué me enamoro de un beatle y no del verdulero de la esquina? La respuesta es fácil: soy Josephine March, soy la chica problema.
Me odio, esto no puede estar pasandome a mi. Bueno...tampoco sé si estoy enamorada, pero no dejo de pensar en él. Ya hace 15 días que trabajo para ellos, y me divierto como loca, ni en la escuela me divertí tanto. George, que parece tan serio, es el mas loco de todos, es tan chistoso, tan....¿lo ven? Estaba hablando de todos, del conjunto colectivo, y termino, sin darme cuenta, hablando de la individualidad, o sea, Harrison. Lo peor, es que me pasan cosas que hacen que me acerque a él, como lo que pasó esta tarde....
Llegamos todos en el auto a un edificio, tenían que ir  a firmar no sé qué con la discográfica. Para que no me quedara sola dentro del coche, Brian me dijo que podía acompañarlos. George me abrió la puerta para que bajara, yo salí pero...no sé con qué demonios me tropezé, y casi caigo....de no ser porque George me sostuvo. Y quedamos cerca. Demasiado cerca. Un estornudo y nos besábamos. Por suerte ninguno de los dos estornudó. Nos reímos con una risa tonta e hicimos como si nada pasara, pero Brian estuvo mirandome raro el resto de la tarde.
Pero, insisto, esto no puede pasarme a mi. No es que sea algo completamente imposible, porque él no es de la nobleza ni nada por el estilo, es un chico como yo, pero con mas dinero y fama. Pero yo soy su asistente, y por lo tanto, no puede pasar nada. No debe pasar nada. Aparte...¿qué dirían mis padres? Ahora están contentos, porque saben que es un buen trabajo y gano bien, pero de ahí a que alguno de los cuatro sea su yerno.....no. No es imposible, pero yo lo haré imposible. Porque esto no me tiene que pasar, lo decidí yo.
Di tantas vueltas, al tema y a la cama, que me quedé dormida. Desperté con el canto de los pajaritos y...
-¿¿¿Sarah??? ¿Qué hacés en mi cama? –la destapo
-Ay...Jo, que hace frío....
-¿Qué hacés acá?
-Es que en mi habitación habia un monstruo
-Tenés 11 años, ya estás grandecita como para creer en monstruos
-¿Qué? ¿no existen? –me mira sorprendida
-Claro que no
-¡Sos mala Jo! ¿Como vas a decirme eso? –golpea la almohada. Esta nena está loca.
-Pensé que te agradaría saber que no existen...
-¡Es que me estás quitando la inocencia de a poco! Dentro de poco ¿qué me dirás? ¿Que los Reyes Magos no existen?
-Ehh...
-Jo, no....¡no me digas que no existen!
La miro. Me está poniendo ente la espada y la pared. Supuestamente eso ya lo tendria que saber, o sino tendrian que decirselo mis padres.
-Bueno...digamos que...-comienzo a decir
-Jo...ya es hora de levantarse –mamá, por suerte, abre la puerta e interrumpe todo –Sarah ¿por qué estás ahí? Apurate y vestite, llegarás tarde al colegio. Ah, por cierto Jo....hijita....hoy cobrás ¿no?
-Mamá ¿podrías disimular un poco tu interés por el dinero?
-Ya sabes que lo necesitamos querida
-Si, si, hoy cobro...-digo de mala gana y tapándome de vuelta.
-Apurense las dos, que el desayuno está casi listo.
Mamá se va y temo con que Sarah saque de vuelta el tema de los Reyes Magos
-Jo...-ay no. Ahí viene –Hoy cobrás ¿no?
-Otra interesada mas –trato de parecer enojada, pero es un alivio que haya salido con eso.
-¿Qué me vas a comprar? –dice ya sentandose en la cama
-Ahh, era para eso. No sé, ¿que querés que te compre?
-¡La revista!
-¿Qué revista?
-Esa que algunas veces papá me compró...ya sabes, trae cosas muy interesantes para la escuela, como fichas sobre animales, stickers con banderas de países, cosas que me pueden servir...
-Sarah no soy mamá, es mas fácil que me digas que de todo eso lo único que te interesa son las historietas, los concursos y las gafas con espejo retrovisor
-¿Como sabés que este mes trae las gafas con espejo retrovisor? –me mira, otra vez, llena de asombro
-Porque ya te dije, no soy mamá, soy tu hermana y no tenemos tantos años de diferencia. Y además, paso por kioscos de diarios y revistas y vi que trae eso. Y además, muy además, John se la compró ayer.
-¿John Lennon compra esa revista? –parece que ya no da mas del asombro
-Si, aunque no lo quieras creer, compra esa revista. Y molestó toda la mañana con esas dichosas gafas. Ahora, vamos a comer algo.
***************************
Llego a la casa y golpeo. Para mi desgracia, es Georg el que abre, con una encantadora sonrisa matinal.
-¿Cómo estás Jo?
-Muy bien George
-Ey Jo! –grita Paul –Verás, tenemos un inconveniente...Brian está muy engripado y no puede venir, asi que dijo que te encargues vos de todo
-¿De todo?
-Si, dijo eso porque vos llevás la agenda. Así que no sé, decinos qué tenemos que hacer.
-O dejanos el día libre y listo –John se aparece con las horrorosas gafas con espejo
-Están locos si piensan que les dejaré el día libre
-Decile que perdiste la agenda
-John...-George interviene –Si hace eso la vamos a perjudicar, ¡pensá un poquito!
-Ah si, George tiene razón –contesta con desencanto
-Bien, según la agenda, lo que tienen que hacer ahora es....sesión de fotos
-No! –Ringo baja la escalera –Odio las sesiones de fotos por la mañana, salgo con cara de dormido.....ah, Buen día, Jo.
-Buen día Rin
-¿Rin? –interrumpe George -¿Desde cuándo le decís “Rin”?
-Ay bueno Hari no te pongas celoso –ríe Ringo
-Se lo digo desde...ayer...no sé...-contesto media sorprendida por la reacción de él
-Me suena al río Rin –John interviene, esta vez, en pose de intelectual –El río Rin se sitúa en Suiza y tiene una extensión de...
-Ya, ya John, no vengas con tus datos de enciclopedia trucha...-corta Paul
-Me dicen tonto, y cuando quiero parecer inteligente,  no puedo. Aparte lo decía la revista....Ay,  no me dejan ser...
-Mmm...que bueno para una canción, “Déjalo ser”
-Bueno van a ir o no a la sesión –pregunto
-Y...no queda mas remedio....
-Después tienen una entrevista, a las 16. Y después, al estudio, eso ya lo saben, hasta la hora que quieran.
-Perfecto, andando entonces
Vamos en otro auto, que no se de quién es, y tampoco sé quién conduce. Sólo sé que Paul va charlando con el chofer y le estampa un autógrafo en...¿la corbata?
Los acompaño a la sesión de fotos. Que suerte que no soy modelo, porque no soportaría esto. Igual no sé quién me va a querer como modelo. Me río bastante, no porque estén haciendo cosas graciosas, sino porque sus caras de sueño y fastidio lo dicen todo. Pero...no Jo, ¡basta de mirar a George! Es que se ve tan....¡nada Jo, se ve NADA! Tendré que imaginarme que es feo, a lo mejor ahí si dejo de pensar en él. Aunque...hasta si fuera feo me gustaría, porque me gusta como es él, su personalidad. Me tomo varios cafés, tanto para calmar la espera como para calmar los pensamientos, y después de cerca de tres horas de idas y vueltas, al fin los largan en libertad.
-Ashhhh...odio esto –se queja John.  Siquiera me hubieran permitido salir con mis gafas con espejo
-Ni que fuera la publicidad de la revista, John...-dice Ringo
-Tengo hambre –agrega...bueno, ya sabemos quien puede decir eso.
-Bueno, vamos a comer –digo –luego ya saben lo que tienen que hacer.
*****************************
Nos preparamos para comer, cuando Paul informa que está por llegar su novia. La esperamos, pero en vistas de que si no nos sentamos a la mesa George se comerá las paredes, decidimos empezar sin ella. Al rato suena el timbre y Paul atiende.
-Chicos disculpen! –dice Val entrando al comedor –se me hizo tarde en una grabación, no me dejaban salir. Uyy esto huele bien...
-Apurate antes de que lo coma –dice George con la boca llena
-Hijo, ¿que son esos modales? –lo reta John
-Perdón, olvidé que estoy frente a dos damas
Val se sienta junto a mi y comenzamos a charlar. Aún no puedo creer que yo esté comiendo, como si nada, con tantas personas importantes.
-Ah, Val mirá lo que Jo nos escribió –John le alcanza una hoja –Es un cuento que le pedimos que hiciera. Las cosas raras son inventos míos y de George
-¿De verdad escribís? –me pregunta
-Ehh... si...
-Escribía en el diario –interrumpe George –Pero la hecharon y por eso está acá.
-La verdad es que es...raro, si, jaja –dice Val terminando de leer –Pero es muy bueno. Aparte de en el diario ¿publicaste algo mas?
-No...no tuve la oportunidad, recorrí varios lugares con dos novelas, pero...
-¿Novelas? –me interrumpe -¿Escribiste novelas?
-Si...digamos que...
-Jo, ¿no te gustaría que las adaptaran para televisión?
-¿Eh? –pregunto. No me esperaba eso.
-Mirá, no te quiero ilusionar ni nada, pero...conozco varios productores y directores de telenovelas....podría alcanzarles algunas de las tuyas y ellos podrían hacer guiones y....pasarlas en la TV.
-Oh.....no sé....si alguien actuara algo de lo que escribí, me gustaría que fueras vos.
-Jo....eso es hermoso...nunca me dijeron eso...
-Ey Jo, sería una gran oportunidad! –exclama Paul
-Te harías famosa como escritora de telenovelas –agrega John
-Pero no vendrías mas acá....-George no parece entusiasmado
-¡No seas aguafiestas Harrison! –se enoja Ringo
-Jo, pensalo. Si te decidís, me hablás. Ésta es mi dirección –Val me entrega una tarjeta
-Gracias Val, voy a pensarlo bien, pero la idea me gusta –digo con una sonrisa
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-Chicos los espero en el auto –les digo mientas bajan
-Ok Jo, no vayas a escuchar la entrevista –dice John
-¿Por qué? La radio está justo en esa emisora
-Hablaremos mal de vos –responde con una sonrisita diabólica
-Y yo te demandaré –le digo con la misma sonrisa
Se ríen y entran. Escucho, junto con el chofer, las tonteras que hablan, y nos reímos.
-Son muy graciosos estos muchachos –dice el chofer, aún entre risas
-Si, lo son
-Es la segunda vez que trabajo para ellos, me vuelven loco, pero me divierto mucho
-Yo trabajo todos los días, así que imagínese....
La entrevista finaliza y los locos vuelven al auto, tirandose encima, mas que nada para huír de las fans.
-Por favor señor chofer, vaya rápido o nos quedaremos desnudos –dice John –Estas chicas nos arrancaran la ropa
El chofer, que sigue riéndose, sale del lugar a toda velocidad, y después de dar muchas vueltas para despistar, llegamos al estudio.
-Bueno chicos, nos vemos mañana –les digo
-No te despidas de nosotros como si fueras una maestra de primaria –se queja Ringo
-Ufa, está bien. Hasta mañana, pedazo de cabrones. ¿Así está bien?
-Si, me gusta mas.
-Uy! ¡Me estaba olvidando que tengo que retirar sus trajes de la tintorería! –digo agarrándome la cabeza
-Decile al chofer
-No, su turno está terminando
-Decile igual
-No
-Está bien, señora defensora de los trabajadores
-Ringo....-lo miro amenazante
-No me retes. Por lo menos no delante de todos.
-Bueno, me voy  caminando a la tintorería. Hasta mañana.
-¡¡¡Has...ta...mañana...señorita....JO!!! –dicen con el clásico “cantito” de los niños de primaria al saludar a su maestra.
Me río una vez mas, y comienzo a caminar, pero un grito me detiene. Me doy vuelta y veo a George, que me hace señas desde la puerta de los estudios. Desando mis pasos y me acerco.
-¿Qué pasa?
-¿Puedo ir con vos? –me pregunta
-Pero....¿no tenés que grabar?
-Ahora no, hay que grabar bajo y percusión y, como sabrás, yo no me encargo de eso. Y antes de aburrirme un poco, prefiero acompañarte.
-Está bien pero...
-¡No te preocupes! –dice con una amplia sonrisa –Esperame acá
Entra y al rato sale. Bueno, supongo que es él. Me habla. Ah si, es él.
-¿Te gusta el disfraz? –me dice
-Si....parecés Mussolini jajaja
-Ay.....jamás me habían dicho algo así....es lo que menos esperaba
Comenzamos a caminar las cuatro o cinco cuadras que nos separaban de la tintorería. Empezó  a decir locuras, y yo me reía, tanto de lo que decía como de su traje tan peculiar.
-¿Siempre te reís?
-Y...con ustedes no me queda otra
-Que bueno, porque tenés una sonrisa muy linda.
-Eh....bueno, gracias –respondo nerviosa. MUY nerviosa.
-Se nota que sos una buena chica, me lo dice tu mirada, es muy trasparente....
-Jaja, no exageres...-río otra vez, para sacarle un poco de tensión a esto. Pero él parece muy serio. –Vos también sos muy bueno.
-No creas....-larga un suspiro. Lo miro. A pesar de todo ese disfraz, yo lo sigo viendo hermoso. Perfecto.
Nos quedamos en silencio. Un silencio incómodo, que yo buscaba cortar pero no sabía cómo. Hasta que fue él quien lo cortó.
-¿Vas a aceptar eso que te propuso Val?
-No es mala idea....es una gran oportunidad
-Pero...vos ya te diste cuenta que la fama no es muy genial que digamos
-So, me di cuenta. Igual, los escritores de novelas no se hacen famosos. Menos los de telenovelas, se hacen famosos los actores, como Val. Y yo no busco ser famosa, sólo que alguien tenga en cuenta lo que escribo.
-Ahhh....-sólo responde. Le hago señas de que ya llegamos y me sigue.
Entramos, hablo con el japonés de la tintorería, retiro los trajes y nos retiramos.
-¿Ahora te vas a tu casa? –me pregunta
-No, primero tengo que llevar esto a tu casa. Después si.
-Ah, entonces no volvés a los estudios....
-No.
-Bueno, tendré que volver solo entonces jaja. Hasta mañana Jo.
-Hasta mañana George, que tengas buena grabación.
-Eso espero jaja –pero, en vez de irse, se acerca. ¿Qu...qué está haciendo?
Se acerca, con, otra vez, una amplia sonrisa, y me da un beso en la mejilla. Un beso que de rápido no tuvo nada. Sino que se quedó ahí. Me dio un beso pero se quedó con la cara pegada  a la mía. Qué extraño es todo esto....
-Eh....yo...perdón Jo...
-¿Perdón de qué?
-Ehh...de nada! –ríe. –Hasta mañana
Llego a la casa de ellos, y Henry me abre la puerta. Le entrego los trajes y él me da un sobre. Allí está mi paga, Brian acaba de mandarla.
Viajo en el bus, hasta que bajo en un lugar cercano a mi casa, pero aún céntrico. En un kiosco compro la revista de Sarah, y en un negocio de bijouterie, unos aros y unos esmaltes de uñas para Chelsea.
-Hola!
Me doy vuelta y veo a mi propia hermana allí.
-Chelsea ¿que hacés acá?
-Vine  a ver lo que no puedo comprar –dice haciendose la víctima
-No te hagas. Esto es para vos –le doy la bolsita con lo que acabo de comprar
-AAAAAAHHHH!!!! GRACIAS GRACIAS! Son hermosos!
-Chelsea no grites, mirá como nos mira la gente.
-Ay, no importa –dice poniéndose los aros
Vamos caminando hasta casa, hablando de nuestras cosas. Supuestamente, está enamorada de un chico de la escuela, pero de años superiores.
-¿Y vos? Nunca me contaste de nadie que te guste....-me dice
-Pues....hay alguien. Pero no. No quiero.
-¿Por qué?
-Porque no quiero. Fin de la charla.
-Ay, cómo estás....
Luego de cenar y darle algo de dinero a mis padres, voy a bañarme y a dormir. Tratar de dormir. Porque si la noche antes no podía, en esta menos. Mas con lo que habia pasado con George, aún podía sentir su calor, su perfume....y ese beso, que si, había sido en la mejilla, pero a mi me había encantado como si hubiera sido el mas apasionado de los besos.
Pero no. Me dormí, y, claro, soñé toda la noche con él. Al día siguiente me levanto feliz. Si, estaba enamorada y tenía que aceptarlo, y yo no podría decidir qué hacer. Y eso también lo había aceptado. Así que el nuevo día lo recibo con una decisión: si pasaba algo, que pasara. Yo dejaría que pase, sin poner peros.
Llego a la casa, radiante. Espero que George me atienda. Que me tire indirectas. Que me sostenga si estoy por caerme. Que quiera ir conmigo. Que me dé otro beso.
Soy feliz cuando veo que es él quien me abre.
-Hola George, Buen día! –saludo.
-Buen día Jo, que bien se te ve hoy!
-Gracias, vos también te ves bien
-Te veo contenta
-Si, lo estoy
-¿Puedo saber el motivo?
-Mmmm.....no. pero quizás pronto lo sepas –me sonrojo al decir esto.
-Me quedaré con la intriga, entonces –ríe –Ah, vení, quiero presentarte a alguien
Veo que de la cocina, con una taza de café, sale una chica rubia. Hermosa. Yo al lado de ella soy un adefesio. Veo como mira a George. Ay no....no me corten la alegría.....No me digan que ella es....
-Jo, te presento a Pattie.




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Si, si, si. Ya sé que me van a decir de todo porque tardé cualquier cantidad de tiempo en subir. Tienen razón, pero es que tenía inspiración para todo, menos para este fic. Y hoy a la tarde se me empezaron a caer ideas y antes de olvidarmelas, empezé a escribir como loca. Espero que les guste :)

Ah, bueno, esto no me gusta hacerlo, pero no me queda otra: Para el señor (o debería decir señorita?) anónimo, le digo que si quiere decirme algo, que me lo diga a la cara, no detrás de un "Anónimo" Igual, lo que diga no me afecta. Ah, y otra cosa, si no quiere que sepa quién es, tenga mas imaginación  y mas cuidado, porque ya sé perfectamente de quién se trata. 

Disculpen el resto de las chicas que no tienen nada que ver y ven esto. Las quiero mucho. 

miércoles, 11 de abril de 2012

Cuando un amigo se va....(One Shot)

Este es mi primer one shot, está feíto, pero estaba inspirada por el aniversario de la muerte de Stu, y aunque ya pasaron unos días, nunca está de mas recordarlo, ¿no?

John devolvió aquel vaso de whiskey a el barman. Estaba asqueado de tanto tomar. Se sentía mal, y pensaba que tomando se sentiría mejor, como tantas veces que el alcohol lo ayudaba a olvidar, aunque sea por unas horas. Pero esta vez no. El maldito desgraciado lo hacía recordar aún mas. Dio media vuelta, dispuesto a salir de aquel salón donde se celebraba una pomposa fiesta, de la que ya habia olvidado el motivo y ni le interesaba recordarlo. Algunos fotógrafos lo detuvieron a la salida, hizo una sonrisa forzada, mas bien una mueca, y salió huyendo, como un delincuente, como lo que ya estaba acostumbrado. Subió a su auto y se alejó de allí rápidamente, sin siquiera avisar a Cinthia o a Paul, sus dos acompañantes en esa fiesta. Lo que quería era irse, no soportar mas esa adulonería de la que estaba rodeado.
Condujo por las frías calles londinenses, hasta que encontró una ruta, que tomó y siguió durante varios kilómetros. Cuando sintió que se había alejado lo suficiente se detuvo. Ese alejamiento sólo sería por unas horas, pero después tendría que volver a su vida de siempre. Y otra vez tendría que volver a las sonrisitas forzadas, las mismas que tuvo que hacer en esa fiesta, mientras por dentro la rabia lo carcomía. Cada vez que sonreía o decía una palabrita amable, en realidad quería gritarles a todos esos lo que  sentía. Pocas veces se había sentido así, pero la culpa era de esa fecha, esa maldita fecha….
 ¿Cómo era posible que todos estuvieran en esa fiesta, celebrando vaya a saber qué, cuando se cumplían años de que la muerte le habia arrancado a uno de sus mejores amigos? Lo peor era que también no se soportaba a sí mismo, él era parte de eso. ¿Qué había pasado? ¿Acaso no era lo que tanto buscaba, la fama, el dinero? Lo que tantas veces habia soñado con SU amigo, con aquel muchachito con quien tantas risas habia compartido, y también peleas, ahora se convertía en un infierno. A veces lo llevaba mejor, pero en días como ese, no. Extrañaba enormemente a Stuart, o Stu, como siempre lo habia llamado. Mas de uno pensaría que no se acordaba mas de él, pero no. Siempre lo llevaba presente, siempre tenía esa impotencia de no haberlo visto nunca mas, de no poder haberle dicho a tiempo lo importante que era para él. Se odiaba, se odiaba por estar de fiesta siempre, cuando tenía un amigo muerto. Se odiaba por lo que había ganado, cuando tenía un amigo muerto. Se odiaba por lo que era, cuando tenía un amigo muerto. Tenía un amigo muerto….que fuerte era eso. Nunca se perdonaría el no haberle dicho que era como un hermano para él, y por haberle complicado las cosas cundo lo metió en la banda y cuando después se quiso ir. Sólo eran locuras de adolescentes, era su amigo y quería que estuviera con él, pero claro, como siempre, no pensó en lo que él sentiría. ¿Cuantas veces  Stu se habría sentido mal por culpa de él? ¿Cuántas veces habría temido sus reacciones descontroladas? Y ahora estaba ahí, solo, escapando de aquello que tantas veces habia soñado junto a él.
Quiso contener el llanto, pero unas lágrimas traicioneras insistieron en salir. Las dejó. Estaba solo, podía darse la oportunidad de llorar cuanto quisiese, nadie lo miraría, ni lo juzgaría, ni empezaría con preguntas incómodas. Sin embargo, sentir que tenía derecho a llorar lo hizo sentir peor. Llorar ahora ¿para qué? ¿Eso solucionaría algo? Pero continuó. Y junto con su llanto, cada vez mas cargado de bronca, también salieron algunos insultos: a Dios, a la muerte, a sí mismo, y hasta al propio Stu, por haberse ido así. Después pidió perdón, él no tenía la culpa.
Se quedó dormido, cansado. Y, luego de tanto tiempo, volvió a soñar con él. Se veía feliz, riendo por lo que parecía una calle oscura de Hamburgo. Le decía que todo estaría bien, que la banda podía seguir sin él, y que estaba muy feliz, porque estaba dejando todo por seguir su sueño y su gran amor.
-Y tú, Johnny, haz lo mismo. ¡Deja todo y hasta la cima no pares!
-¿La cima?
-La cima de la gloria. Algún día tú estarás allí, haciendo lo tuyo, y yo también estaré allí, haciendo lo mío. Seremos grandes.  Y yo estaré muy contento de mi gran amigo Johnny, aunque tengas dificultades, ya sabes….hay que seguir.  Quién sabe, quizás, cuando seas famoso,  ni me saludes….
-No seas tonto, jamás haría eso. Y claro que seremos grandes, ¡y ricos, muy ricos!
-¡Hasta la cima, John!

Un ruido lo despertó, sobresaltándolo. Un policía golpeaba la ventanilla.
-¿Si?
-Está estacionado en un sitio no permitido y además no tiene las luces encendidas. Tendré que cobrarle una multa.
John encendió la luz interna del coche.
-¿Sabe quién soy?
El policía agudizó la vista, y se hechó para atrás.
-Oh, perdone señor Lennon, no sabía que era usted…puede permanecer aquí, pero por favor, encienda las luces…
Se alejó de allí rápidamente y John cerró la ventanilla, riendo. Si Stu lo estuviera viendo, se partiría de risa de ver que lo llaman “señor” y que no le cobran por ser quién es. Pero…¿qué es eso de “si lo estuviera viendo”? ¡Claro que lo estaba viendo! ¡Y seguro que estaba riéndose!
Y ahí recordó su sueño. Su amigo, diciéndole que estaría feliz cuando lo viera en la cima. Y ahora lo estaba. Por lo tanto, él estaba feliz. Su amigo, su hermano, aquel que se había ido, donde quiera que estuviera, ahora estaba feliz de ver que él pisaba la cima.
Sonrió, y encendió el auto. Parte de las dificultades que Stu le había mencionado en el sueño podría esa fiesta de la que había escapado. Pero decidió que volvería.
Volvería a la cima. Porque a Stu le habría encantado eso.

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